Los espacios verdes no sólo cumplen la función de ser un pulmón dentro de los pueblos y ciudades, sino que, bien diseñados, les imprimen de una belleza natural y serenidad. En ellos, la iluminación juega un papel fundamental no sólo para reforzar estos valores, sino que, además, es un refuerzo para la seguridad nocturna de sus usuarios. Existen suficientes sistemas y lámparas en el mercado para aunar lo estético y lo práctico, embelleciendo las zonas verdes, pero consiguiendo la luz correcta (ahorro energético), con la mínima potencia (eficiencia energética).


En este sentido, el principal valor es dar a las personas una sensación de seguridad y confort cuando paseen por ellos. En cuanto a arquitectos y diseñadores, el entorno les ofrece mayores posibilidades de creación al ofrecerles formas cambiantes y desiguales. No obstante, es muy importante tener en cuenta el respeto por el entorno vegetal y es importante la luz emitida, así como su direccionamiento.

Es decir, cuidar la direccionalidad de la luz para no dañar los elementos vegetales. Por ello, en este tipo de entorno se debe trabajar con fuentes de luz que realcen la vegetación, pero no la deterioren, teniendo siempre presente que en este tipo de recintos el entorno suele ser más agresivo que los habituales. Puesto que en él hay mayores cantidades de humedad, condensaciones, agentes químicos y biológicos.


Por esta razón, se debe estudiar bien la ubicación y actuar en consecuencia, como derivada del conocimiento del entorno, también se debe conocer la forma en que las plantas cambian a lo largo del año, y los cambios que presentan conforme van creciendo.
También debe buscarse la eficiencia energética, así como tener en cuenta que su objetivo principal deber ser el tránsito de sus usuarios. Por esta razón, la finalidad primordial debe ser focalizarse en escaleras, caminos y glorietas. Una vez solucionada esta función, se puede valorar la intención estética. Para lograrlo, lo más adecuado es emplear un sistema de luz centralizado, ya que permite ajustar intensidades, crear escenas y optimizar el uso de la energía.


En cuanto a su instalación, debe incluir sistema de detección de la luz natural para que en el ocaso y en el alba se encienda o apague la iluminación según corresponda. Pero, en el proceso creativo, ¿qué se puede hacer? Hay que buscar iluminar superficies desiguales y heterogéneas, a veces caóticas, como son árboles, plantas, vegetación… mientras que en edificios se busca iluminar formas regulares, de manera uniforme.


En conclusión, en este tipo de recintos el arquitecto y el diseñador tienen la posibilidad de desarrollar una faceta más de su trabajo para crear espacios donde la integración de un servicio útil, el ahorro energético, el bienestar y la estética se funde en un único concepto: la gestión de la luz.

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