Gracias a los avances que se realizan en el ámbito de la energía, las bombillas LED (diodo emisor de luz) y las bombillas de bajo consumo, cubren las necesidades de cualquier lugar proporcionando ventajas en el ahorro de la energía. Sin embargo existen diferencias notables entre ambas:  


El consumo con la iluminación de una bombilla LED, se caracteriza porque dura mucho y consume muy poco. De hecho, se estima que tienen una duración aproximada de 70.000 horas, por lo que pueden llegar a durar hasta 50 años. Por supuesto que su precio es más elevado, ¡pero se compensa con creces!


La gran diferencia entre las bombillas LED y las de bajo consumo, es que las LED no contienen ningún elemento tóxico y alcanzan el 100% de su rendimiento desde el mismo momento en que las encendemos, por lo que resultan más eficientes a largo plazo. Las bombillas de bajo consumo han de ser recicladas con tratamiento de residuos peligrosos, algo que desconoce gran parte de la población.
Además, por su funcionamiento, utilizar bombillas LED conlleva una reducción de emisión de calor muy elevada, debido a que transforman hasta el 98% de su energía en luz y sólo un 2% en calor.


Por su parte las bombillas de bajo consumo funcionan de forma parecida a los fluorescentes de tubo de toda la vida, pero con la diferencia de que, a parte de su bajo consumo, son frías, usan entre un 50% y un 80% menos e energía (y producen la misma cantidad de luz).


El principal inconveniente de las bombillas de bajo consumo es que contienen gas con una pequeña porción de mercurio, que va desde los 3 mg a los 6. Esto las convierte en un residuo peligroso por lo que han de ser entregadas en puntos especiales para su reciclaje.
Sin duda la mejor opción a pesar de ser algo más caras, es optar por bombillas LED, ya que son más eficientes y menos contaminantes. Su precio actualmente resulta algo elevado, pero las bombillas de bajo consumo también pasaron por la misma situación, así que posiblemente los precios tenderán a descender.

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